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Escrito por Administrador   
Miércoles, 28 de Diciembre de 2011 16:59

Hoy reflexionamos sobre la novedad de "una vieja historia"...


¿Cuántas veces hemos escuchado el relato del nacimiento de , Jesús? La historia es vieja, pero el Amor es "nuevo".

Así decía un matrimonio al anunciar sus bodas de oro.La historia de la vida compartida era "vieja"- más bien añejada- por el tiempo transcurrido.

Pero el amor que los había unido se mantenía "nuevo y rejuvenecido" por la decisión siempre renovada de amarse hasta el fin.

También es vieja la historia del "nacimiento del Niño "
que contemplamos en el pesebre. Pero es "nuevo" y constantemente renovado el amor que Dios nos tiene.

Hermanos: La historia que está detrás de la primera y de cada Navidad es la historia del amor apasionado e irreversible de Dios por cada uno de nosotros.

Navidad es la historia del Amor de Dios, un amor una y mil veces olvidado, mal correspondido, traicionado por nosotros y siempre renovado por ÉL.

La historia es "vieja", pero el amor de Dios "no envejece"...Y al ser la historia de ese amor " empecinado" de Dios, Navidad es también la historia de su inquebrantable fidelidad testimoniada a lo largo de toda la Sagrada Escritura .

Muchísimo más, infinitamente más que cualquier otro, el amor de Dios es inseparable de su fidelidad. Glorifiquemos a Dios, alabémoslo, felicitémoslo, y démosle gracias con todo nuestro fervor de creyentes por la prueba incomparable de Amor y fidelidad que nos da Dios en ese "pedacito de carne humana" que nos mira y nos habla y nos llama con ojos y boca y manos de una criatura recién nacida.

Navidad es el momento oficial del año litúrgico para adorar a Dios bajo esa apariencia tan sencilla como es la humanidad de Jesucristo.

Adorar la infinita "grandeza" de Diosnos resulta muy lógico y debido, pero la Navidad nos obliga a adorar también la pequeñez de Dios.

Del Dios hecho un niño desvalido, prendido amorosamente a los pechos de su madre. De un Dios que llora y se duerme, de un Dios que juega y se ríe, de un Dios que va descubriendo poco a poco el mundo que lo rodea.

Detengámonos frente a Él para tomar bien en serio el amor y la fidelidad de Dios que este Niño nos revela, y para hacer de esta "vieja historia" la ocasión de renovar nuestro amor, nuestra fidelidad, nuestro compromiso con este Dios que amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo Único, para que el mundo se salve por ÉL, y nos convoca a imitar este amor incondicional amándonos " los unos a los otros" porque en esto el mundo reconocerá que somos sus discípulos:en el amor que nos tengamos los unos a los otros ( Jn 14,15)

FUENTE: ED.SAN PABLO